Retorno a clases: algunas orientaciones para acompañar este proceso
Con el inicio del año escolar, muchas familias comienzan también un nuevo proceso de
ajuste. Después de las vacaciones, volver a los horarios, a las rutinas, a las exigencias
cotidianas y al ritmo propio de la vida escolar no siempre resulta fácil. En este período, es
esperable que algunos niños y niñas se muestren más cansados, sensibles, irritables o con
cierta resistencia al regreso a clases. En muchos casos, estas reacciones forman parte de un
proceso normal de adaptación.
También es importante tener presente que este proceso no ocurre de la misma manera para
todos. Cada niño y cada niña vive los cambios de forma distinta, con sus propios tiempos,
necesidades y maneras de ajustarse a la rutina escolar. Por eso, más que comparar o esperar
una respuesta “ideal”, lo más importante es observar, acompañar y dar espacio para que esta
adaptación ocurra de manera gradual.
En ese sentido, el apoyo desde el hogar puede marcar una diferencia importante. Recuperar
horarios de sueño, preparar con anticipación la mochila, la ropa o los materiales, ordenar los
tiempos de alimentación, disminuir el uso de pantallas al acercarse la noche y generar
espacios breves de conversación sobre cómo se están sintiendo son acciones simples, pero
muy valiosas. A veces, no se necesita mucho más que una rutina clara, un ambiente tranquilo
y la disposición de un adulto que escuche con calma y contenga.
Durante las primeras semanas, también conviene mantener expectativas realistas. No todos
los estudiantes volverán con el mismo ánimo, energía o disposición, y eso no necesariamente
indica una dificultad mayor. Sin embargo, sí es importante estar atentos cuando algunas
señales se mantienen o se intensifican con el paso de los días, como rechazo persistente a
asistir a clases, cambios notorios en el ánimo, problemas importantes de sueño, dolores
físicos reiterados sin causa clara, aislamiento, desregulación frecuente o cambios
significativos en la conducta habitual.
La adaptación escolar suele avanzar mejor cuando familia y escuela logran mantenerse en
comunicación y actuar a tiempo frente a las dificultades. Compartir información relevante,
observar con atención y pedir apoyo cuando sea necesario permite acompañar de mejor
manera a cada estudiante en este proceso.
*Estas orientaciones han sido elaboradas desde el Equipo de Convivencia Educativa, con el propósito de
acompañar a las familias en este inicio de año y reforzar la importancia del trabajo conjunto entre hogar y
escuela. Ante dudas o inquietudes, el equipo se mantiene disponible para orientar, acompañar y apoyar en este
proceso.
Ps. Alberto Niño G.
Equipo de Convivencia Educativa
Escuela Altamira de Coyhaique